La tradicional procesión de La Soledad, uno de los actos más representativos de la identidad cultural y la religiosidad de Armenia, fue el escenario para que el alcalde James Padilla García compartiera un mensaje enfocado en la unión, la resiliencia y el respeto por la libertad de culto y las tradiciones.
“Estas tradiciones nos deben servir para no olvidar quiénes somos como ciudad, nos conectan con nuestra historia y nos invitan a reflexionar sobre la importancia de caminar juntos, sin importar nuestras creencias individuales, incluso en medio de las dificultades, y buscando consensos por una mejor sociedad”, expresó el mandatario, quien acompañó con solemnidad a la feligresía católica de la capital quindiana, y a su jerarca, monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, obispo de la Diócesis de Armenia.
El ejecutivo municipal hizo parte de la ceremonia religiosa y de la procesión de La Soledad, la cual recorrió las principales calles del centro de la Ciudad Milagro, como parte de una de las manifestaciones más profundas de tradición y memoria colectiva cuyabra, y que trasciende lo religioso para convertirse en símbolo de identidad, historia y cohesión social.
Este acto religioso de más de un siglo de legado congrega a familias enteras y a las autoridades cívicas, administrativas, policiales y militares, quienes acompañaron en silencio y recogimiento este recorrido emblemático, en el cual el mandatario Padilla García resaltó que por encima de las creencias individuales estos espacios permiten fortalecer el tejido social y promover valores colectivos. “Armenia es una ciudad diversa, pero también una ciudad que sabe unirse en los momentos importantes. Hoy el mensaje es que debemos seguir construyendo desde el respeto, la solidaridad y la esperanza”, afirmó el ejecutivo.
La procesión de La Soledad, que desde 1925 ha sido inspiracion para muchas mujeres y hombres, ejemplo de civismo, y que ha sido cuidada y transformada por generaciones de ciudadanos, en especial por la Sociedad de Mejoras Públicas, SMP, demostró su vigencia como patrimonio vivo, integrando tradición, cultura y participación comunitaria.
Este acto solemne hace parte de las ceremonias que cerraron la Semana Santa, al lado de la Misa de Pascua de Resurrección, y por ello el llamado, desde el Gobierno de Armenia, a la reflexión colectiva, extendiendo un mensaje más allá de la religiosidad y lo espiritual, puesto que el compromiso de todos es seguir construyendo una Armenia más unida, con más oportunidades, respetuosa de su historia y enfocada en su futuro.
